El avellano europeo ya se apoderó de los campos del sur
Mayo 3, 2010 · Imprimir esta noticia
En la última década pasó de mil a 10 mil hectáreas. Al negocio han llegado inversores de todos los tamaños, incluido Jürgen Paulmann, atraídos por los buenos resultados. Si las proyecciones se mantienen en los próximos 10 años, Chile podría ser el tercer abastecedor mundial.
Hasta principios de 2000, los chilenos conocían las avellanas europeas sólo en los chocolates. Prácticamente no había árboles de esta especie en los campos, al menos no a nivel comercial. Sin embargo, por esos años Ferrero, el fabricante de chocolates, les propuso a los chilenos que los plantaran, que en el país estaban las condiciones para obtener un buen resultado, y ofrecía comprar la producción. Así, el año 2002, Chile exportó 21 toneladas de avellanas europeas. Desde entonces el escenario se ha multiplicado en dos ceros. Las cifras de 2009 indican que los envíos llegaron a 2.800 toneladas. Si el ritmo se mantiene, en 2020 el país podría convertirse en el tercer abastecedor mundial.
En la última década la superficie de avellanos europeos en el país se incrementó de 1.000 a 10.000 hectáreas, y de exportar US$ 51.063 el 2002, se llegó a los US$ 6.620.612 el año pasado.
“Ha sido un crecimiento explosivo porque es una alternativa muy rentable comparada con otras actividades frutícolas. Se ve una proyección bastante estable en términos de cantidad y de rentabilidad de precios”, explica Juan Luis Vial, presidente de Chilenut.
La realidad es que el 99% de la producción mundial se sitúa en el Hemisferio Norte. Los grandes productores son Turquía, Italia, España y EE.UU., siendo el primero el gran protagonista, abarca más del 70% de las exportaciones mundiales. Azerbaiján, Irán, Georgia y China también son importantes en la producción.
Pero las variedades que cultivan estos últimos son poco requeridas por la industria. A esto, se suma la inestabilidad política y social en algunos casos, y las previsiones de la Unión Europea, de que la oferta turca de avellanas disminuirá entre 20% y 30% en los próximos 10 años. Y ante ese escenario Chile tiene cosas que decir con un clima adecuado, agricultores confiables y las condiciones económicas y políticas como para dar seguridad a los compradores extranjeros de que no se quedarán sin abastecimiento.
El boom productivo ha sido impulsado por Ferrero, una de las tres principales chocolateras del mundo. Ha incentivado a productores, y se ha instalado con campos y viveros propios, a través de AgriChile.
“Ferrero sigue creciendo. Ante eso, Chile debe producir y comprar frutos en contraestación, lo que además implica tener un producto más fresco y de mejor calidad”, sostiene Camilo Scocco, representante de AgriChile.
Y si bien la chocolatera fue la primera, pronto aparecieron otros interesados en la producción nacional y hoy compradores internacionales que tienen operaciones en Chile con otros frutos, tales como Hazelnut Growers of Oregon y George Packing de EE.UU., están interesados en las avellanas. Asimismo, muchos europeos están solicitando volúmenes de prueba.
En el Hemisferio Sur se han buscado alternativas productivas en Australia, Nueva Zelandia, África y Argentina, pero en todos los casos los resultados han sido restringidos
“Chile es el país con mayor potencial de crecimiento sobre bases climáticas y de disponibilidad de suelos, además con condiciones estructurales óptimas”, explica Carlos Cruzat, consultor de Aquavita, experto en avellano europeo.
Entre las razones que llevan a producir en el país, destaca la ventaja de poder entregar un producto de óptima calidad por la contraestación. “Las condiciones organolépticas son mejores, porque el fruto está recién cosechado y eso es muy bien visto por la industria”, explica René Villegas, productor del fundo Huingán en Villarrica, IX Región de La Araucanía, donde tiene 100 ha de producción y 6 ha dedicadas a un vivero de avellano europeo.
Para los agricultores el cultivo también resulta atractivo, pues, por ejemplo, un huerto de cien hectáreas puede ser manejado casi en 100% con máquinas y si está en una zona de alta pluviometría, ni siquiera es necesaria la inversión en sistemas de riego. “Un tractor y dos personas son más que suficientes para manejar cien ha, y tampoco es indispensable el riego, dependiendo de la zona. Mis cien hectáreas no tienen riego tecnificado”, explica Villegas.
Hoy, el país tiene alrededor de 10 mil hectáreas plantadas con el fruto, y se estima un incremento anual de entre mil y mil quinientas. De la superficie actual, el 60% ya se está cosechando, pero aún a volúmenes muy bajos porque el árbol entra en plena producción a partir del noveno año.
“En superficie vamos a pasar a EE.UU., pero no en capacidad productiva hasta que maduren los frutos. Cuando eso pase podríamos llegar a ser el tercer productor mundial. Hoy estamos en el puesto 6 o 7, pero creceremos”, indica Cruzat.
La experiencia de los productores
El interés por el avellano europeo entre productores es creciente. Las ventajas comerciales del producto, así como la menor complejidad en los cultivos -comparadas con frutas como los arándanos o manzanos-, hacen que muchos pequeños y grandes empresarios sean seducidos.
Leonardo Salas tiene su producción en la zona de Gorbea, en la IX Región de La Araucanía. Partió en 1999 y hoy ya tiene 25 hectáreas de cultivo y 8 de viveros.
“Los productores vienen a comprar la planta, pero además quieren empaparse del tema, saber cómo se hace. El interés por el fruto es creciente”, sostiene
En el fundo San Antonio, en Camarico en la VII Región, sus productores tienen 500 ha de cultivo. Apostaron por el avellano europeo, atraídos por las características del fruto. “El proyecto surge porque es un frutal nuevo, relativamente fácil y extensivo. No hemos tenido dificultades; el manejo es menos complejo en comparación con otras frutas”, explican.
Y algunos de los que apuestan son conocidos por su ojo empresarial: Jürgen Paulmann, dueño de la aerolínea Sky; la familia Böttiger, vinculada a la cartera de negocios Tattersall; y Eduardo Elberg, de Algeciras.
“Hoy haces un seminario de avellano europeo y se llena. Hay muchos productores que quieren plantarlo”, afirma Soledad Hidalgo, coordinadora del Programa de Frutales de Nuez de la Fundación para la Innovación Agraria. De hecho, en la reciente Exponut 2010 el avellano europeo fue uno de los protagonistas.
Principal desafío, crecer más
Como toda producción relativamente reciente, el avellano europeo tiene retos. La falta de procesos industriales en el tratamiento de cosecha y postproducción es uno. Hoy, el avellano en Chile se vende con cáscara, lo que hace que se transe como un commodity perdiendo valor agregado.
“Falta mecanizar las cosechas y los servicios industriales de lavado, secado y procesamiento de la fruta. Creo que es un giro que va a venir en los próximos dos años, de parte de Ferrero y de otros inversionistas inclusive locales”, sostiene Cruzat.
Actualmente, la avellana europea se utiliza principalmente en dos subproductos: el snack de consumo directo, y en la composición de chocolates. Un próximo desafío sería buscar nuevas formas de sacar partido a la explosiva producción. “Los subproductos también pueden ser una alternativa interesante; por ejemplo, el aceite de avellanas”, sostiene Hidalgo.
La mentalidad del productor también debe ajustarse a lo que implica el fruto. Las inversiones son de largo plazo, pero con proyecciones confirmadas por expertos y compradores. “A los agricultores les cuesta entender que no tendrán un retorno inmediato. Es una inversión a largo plazo, pero con la seguridad de que los avellanos tienen una estabilidad económica futura”, concluye Villegas. Sin embargo, los números están diciendo que hay muchos que evaluaron que la espera es rentable.
Chile tiene el mayor potencial de crecimiento. Gran parte de la producción se maneja con maquinaria.
Precios y variedades
Esta temporada la variedad Barcelona, más orientada a snacks, tendría un valor cercano a US$ 2 por kilo, y la variedad Tonda Di Giffoni, destinada principalmente a chocolatería, podría empinarse por sobre los dos dólares, según cifras de AgriChile. Estos valores son muy competitivos. Además, ambas variedades son las más solicitadas en el comercio mundial, y conforman el 97% de las plantaciones que hay actualmente en el país.
Fuente: Revista del Campo


















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