Débil acuerdo en la Cumbre de Dinamarca
Diciembre 23, 2009 · Imprimir esta noticia
La noche de peleas y disputas que precedió al débil acuerdo climático
El representante de Sudán dijo que habían firmado un futuro Holocausto para África, y la delegada venezolana lo calificó como un golpe de Estado contra la ONU.
Robert Orr trabaja desde hace cinco años en las Naciones Unidas y es uno de los principales consejeros del secretario general del organismo, Ban Ki-moon. El diplomático, sin embargo, asegura no haber vivido un caos negociador como el que se dio hasta la madrugada de ayer en el cierre de la Cumbre del Clima en Copenhague.
“Fue un drama extremo”, señaló el estadounidense la mañana de ayer con una voz desgastada tras la intensa noche. El final es conocido: la comunidad internacional no logró más que un débil acuerdo, cuyo mensaje central podría reducirse en dos palabras: “Seguimos negociando”. Y eso, sin plazos previstos y después de 14 años de negociación previa, señaló la DPA.
Los medios describían una “atmósfera casi de golpe de Estado” en la sesión plenaria final de la cumbre. Tras 12 días de duras negociaciones, numerosos errores y fallos de organización de los anfitriones, la reunión terminó con un escándalo.
En desarrollo
Fueron sobre todo los delegados de varios países en desarrollo quienes dejaron en claro que no estaban de acuerdo con la forma en que se les presentó el acuerdo climático, y que tenían la sensación de que los países más grandes y poderosos, dirigidos por Estados Unidos, fueron los que “cocinaron”" el débil consenso en las habitaciones traseras del gigantesco Bella Center de Copenhague. Y que a ellos se les ofreció sólo para que lo firmaran.
El Premier danés Lars Løkke Rasmussen inauguró el pleno durante la noche, horas después de que se diera a conocer el acuerdo. Debido a que la situación se le escapaba de las manos estuvo a punto de delegar la dirección, pero ello no ocurrió.
Cuando el controvertido jefe de los negociadores, el sudanés y portavoz de los países en desarrollo (G77) Lumumba Stanislaus Di- Aping, dijo que el acuerdo significaba la muerte de muchos africanos y que era comparable con el Holocusto, un revuelo atravesó la sala.
El delegado británico habló de una comparación “repulsiva”, y en vista de las protestas surgidas en el pleno, apeló a la seriedad de la crisis.
A su turno, el delegado del pequeño Estado de Tuvalú, cuya supervivencia se encuentra amenazada por la subida del nivel del mar, obtuvo el turno de palabra. Y la utilizó para realizar un encendido llamado.
Ian Fry criticó sin piedad el acuerdo y exigió que en lugar de un objetivo no vinculante de limitar el calentamiento global a dos grados centígrados, la comunidad internacional se imponga un objetivo de no más de 1,5 grado. En caso contrario, su país está condenado a verse engullido por el mar, indicó EFE.
Y ante el aplauso de los delegados, calificó los fondos que los Estados industrializados pretenden donar a los países en desarrollo para adaptarse al cambio climático como un donativo “para traicionar a nuestro pueblo y nuestro futuro”.
Apenas había concluido, tomaron la palabra los gobiernos de izquierda latinoamericanos: la delegada de Venezuela habló de un “golpe de Estado” contra el espíritu de la ONU, mientras el representante boliviano calificó de dictatorial la forma en que los delegados les presentaron el documento poco antes de la votación. De forma similar se manifestaron Cuba y Costa Rica. Y en el caso de todos se podía sentir claramente que sus ataques iban dirigidos a EE.UU.
“Parece que nos están ofreciendo 30 monedas de plata para que traicionemos a nuestra gente y a nuestro futuro”.
Ian Fry
Delegado de Tuvalú
“El premio Nobel de la Paz (Obama) no está a la altura de la expectativa que la población del planeta tiene en él”.
Carlos Minc
Ministro brasileño de Medio Ambiente
“Dar un paso hacia adelante es mucho mejor que dos pasos atrás”.
Erik Solheim
Ministro noruego de Medio Ambiente
Naciones Unidas “toma nota”
Que la Conferencia de la ONU sobre el Clima haya optado ayer por “tomar nota” del Acuerdo de Copenhague no es casual. “El hecho de “tomar nota” le da un estatuto legal suficiente para que el acuerdo sea operativo, sin necesidad de una aprobación por las partes”, explicó a la AFP Alden Meyer, director de la ONG estadounidense Union of Concerned Scientists.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó que ésta es la primera etapa para alcanzar un nuevo tratado.
Fuente: El Mercurio



















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